Tratamiento noticioso de la violencia familiar de sexo y género

Por Hugo Reyna Goicochea
Hace unas semanas atrás, más precisamente el pasado 26 noviembre del año en curso, fuimos co-organizadores como Colegio de Periodistas de Cajamarca, conjuntamente con la Subgerencia de Asuntos Poblacionales de la Gerencia de Desarrollo Social del Gobierno Regional Cajamarca, del taller virtual: “MANEJO DE LA NOTICIA EN CASOS DE VIOLENCIA Y TRATA DE PERSONAS”, dirigido principalmente a periodistas, comunicadores social y público interesado en este problemática social, que constituye un flagelo, que ha originado miles de muertes y continuas agresiones, principalmente de parte de los varones hacia las mujeres, en una sociedad, como la peruana en la que aún experimentamos fuerte signos de sexismo social y lingüístico, así como acentuado machismo, muy difíciles de superar, y en la que la violencia familiar, de ambos sexos, prácticamente está naturalizada.
En este interesante evento virtual, se contó con la participación destacadas especialistas en el tema como Lourdes Sandoval Chaupe, directora ejecutiva de CALANDRIA, institución de la sociedad civil especializada en comunicación estratégica para el desarrollo desde un enfoque ciudadano; María Sosa Mendoza, coordinadora del Proyecto Alianzas en Acción para terminar con la trata de Niñas, Niños y Adolescentes en el Perú; y, Rocío Pérez Torres, encargada del área de Comunicación y e Imagen Institucional en Capital Humano y Social Alternativo, las que abordaron, desde diversas ópticas el manejo noticioso sobre temas de violencia en los medios de comunicación social.
NUESTRO PUNTO DE VISTA
No es pretensión del presente artículo, abordar esta difícil problemática con agudeza o rigor académico, sino de la comprensión cotidiana que debemos asumir quienes formamos parte de la sociedad e interactuamos en los medios de comunicación social, en la que viene imponiéndose una cultura de la informalidad, la intolerancia y el desconocimiento, cada vez más desafiante del orden jurídico y de las mas elementales reglas consuetudinarias que deberían primar en una sociedad que garantice la convivencia social, en el marco de la observancia de los valores universales, la ética y la moral.
En ese cometido, es importante aludir a importantes conceptos tales como: sexo biológico, en tanto diferencia genética y fisiológica con las que nacen mujeres y hombres, referido a la anatomía de las personas; y, a lo que se concibe como género, que alude a las diferencias construidas socialmente entre mujeres y hombres y que están basadas en sus diferencias biológicas.
Es por ello que dejo al margen, por el momento, lo relacionado a las posturas controversiales sobre la absoluta libertad del ser humano y la persistencia, cada vez mayor, de la persistencia de la denominada ideología de género.
EL TRATAMIENTO NOTICIOSO
En la actualidad, como es fácil de comprobar, por la objetividad de los hechos, el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación, han generado, asimismo, un gran impulso en los medios de comunicación social, tanto tradicionales: prensa, radio, t.v, etc. y aquellos alternativos relacionados a la comunicación digital o new-media: uso de sitios web, redes sociales, mensajería electrónica, aplicaciones móviles y similares.
Asistimos, en la actualidad, a una profusión noticiosa a través de los medios de comunicación social tradicionales y digitales o conocidos también como virtuales; no obstante, en una evidente muestra de difusión de noticias, con carácter sensacionalista y con ciertos niveles de morbosidad, respecto a la transmisión de las agresiones violentas a las víctimas, mostrando los signos de golpizas, heridas, hematomas y otros signos físicos; así como de la narrativa, del encuentro de personas asesinadas, cuyos cuerpos violentados sexualmente, mayormente mujeres, se exponen con sutileza de detalles o también el secuencial desenlace de los juzgamientos, juicios y sentencias de agresores y agresoras.
VIOLENCIA FAMILIAR DE SEXO Y GÉNERO
Por increíble que parezca, los periodos de aislamiento social; como consecuencia de la pandemia del coronavirus, en nuestro país, que duró de manera generalizada alrededor de cuatro meses, determinó en muchos casos, violencia familiar y sexual, en tanto las víctimas han estado en confinamiento en sus propios hogares con sus agresores; situación paradójica se refleja en el incremento de denuncias en las instancias policiales, así como en los centros de atención municipal y otros ministeriales, implementados en este estado de emergencia sanitaria.
Según información procedente de la Cobertura de los servicios del Programa Nacional AURORA del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, entre el 17 de marzo al 30 de setiembre 2020, se atendieron 18,439 casos de violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar por los Equipos Itinerantes de Urgencia (EIU), de los cuales 15,924 (86%) casos corresponden a mujeres y 2,515 (14%) casos a varones.
Los tipos de violencia se clasifican en: violencia económica o patrimonial (51 casos 0.3%), violencia psicológica (7,277 casos 39.4%) violencia física (8,414 casos 45.6%) y violencia sexual (2,693 casos 14.6%) situación que involucra únicamente, como enfatizamos, a denuncias recibidas; estimándose que existen mayores casos que no obstante, por diversas razones no son denunciadas por prejuicios sociales, como vergüenza, orgullo, dependencia económica, temores a mayores agresiones, entre otros.
Si bien la violencia contra la mujer constituye, según datos del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) entre enero y octubre de este año, constituye el 86.4% de las denuncias registradas, un 13.6% constituyen casos de violencia contra hombres, también en casos relacionados a violencia psicológica (56%) física (38%) sexual (5%) y económica (1%). Por paradójico e irrisorio que parezca, los datos indican que entre enero y octubre del presente año se atendieron a 862 hombres víctimas de violencia psicológica, física y sexual por sus respectivas parejas. Un total de 475 varones fueron atendidos por violencia psicológica en los Centros de Emergencia, 383 recibieron atención en el MIMP por violencia física y 4 varones registraron denuncias por violencia sexual.
Otros datos indignantes, refieren que a noviembre del presente año, la cifra de feminicidios bordeaba los 130 casos, 176 en grado de tentativa y 50 casos de muertes violentas de mujeres aún no esclarecidas. De enero a octubre, 4501 mujeres, con presumibles destinos de trata de personas –secuestros y explotación sexual- y feminicidios, aún no confirmados.
LA EXIGENCIA DE UN CAMBIO RADICAL
Lo real es que, frente a esta delicada problemática social de violencia, de lo que se trata es de lograr la conjunción esfuerzos de los diversos actores públicos, privados y organizaciones sociales, en la perspectiva de la erradicación de todo tipo de violencia basados en una visión de una sociedad libre de este flagelo, con características esenciales de inclusión y equidad. Las políticas de Estado, deben incidir con mayor intensidad en este cometido logrando compromisos y acciones de verdadera contundencia.
Corresponde a los medios de comunicación social –periodistas y comunicadores sociales- asumir una verdadera y comprometida responsabilidad social, a promover la difusión de noticias y programas con contenidos educativos y de prevención, en la generación de corrientes de opinión que favorezcan los cambios estructurales que las sociedad requieren, dejando de lado el famoso sensacionalismo y el tratamiento noticioso de violencia, como mera información, cuando de lo que se trata es que la violencia familiar, lingüística y sexual, constituyen hechos sumamente condenables de vulneración de los más elementales derechos humanos.

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