La Congona: visite y descubra su valor e importancia arqueológica

Por: Eilen Díaz.

Luya (Amazonas).- El reconocido arqueólogo, Jeff Contreras, director del Área de Arqueología de la Universidad Nacional “Toribio Rodríguez de Mendoza” y director de la Cámara Regional de Turismo (Caretur) de Amazonas, junto a su equipo de investigación, viene realizando estudios en el Centro Purun Llacta – Cheto, pero esta vez, optó por realizar una expedición al Centro Arqueológico La Congona, en la provincia de Luya, región Amazonas, debido al gran interés que ha despertado en él este lugar dados los reiterados comentarios favorables de propios y extraños.

El grupo de expedicionarios había llegado muy temprano a nuestra comunidad de San Francisco del Yeso (donde se encuentra ubicada La Congona), la cual captó de inmediato su atención por las pintorescas casitas y por las amplias huertas y chacras de cultivo. Después de un nutritivo desayuno servido en la casa de Doña Antolina, inicia la cabalgata a lomo de fuertes pero dóciles caballos, con guías experimentados que me honro en presidir para darle seguridad al grupo.

Así inicia la placentera ruta que develaría una belleza paisajística impresionante, llena de adrenalina.

El disfrute, las sonrisas, las bromas y el buen ánimo no se hacen esperar en el equipo. Así salimos de la comunidad para llegar al vallecito de Pauca, cruzar el río San Antonio y ascender la empinada cuesta desde donde apreciamos impresionantes farallones místicos en los cuales yacen enclavados mausoleos que guardan celosamente los más grandes secretos de la cultura Chachapoya. Atentos vamos escuchando el criterio técnico de los arqueólogos, especialistas en la materia. Es enriquecedor cada comentario. Hemos llegado ya a la exhacienda San Cristóbal, donde está instalada la familia de la señora Noema Ortiz Jáuregui, familia que viene apostando por la reforestación y el turismo. Coronando la cima se respira aire frío y cada vez estamos más cerca de nuestro destino.

En el trayecto se puede observar el vuelo de águilas, halcones y picaflores; rebaños de ovejas y vacas; cultivos de diferentes productos, los cuales enriquecen aún más el viaje.

Al llegar a La Congona, primero hacemos el pago a la Pachamama, para que el tiempo nos sea favorable y los Apus nos concedan permiso. Ya recorriendo el centro arqueológico, el amigo Jeff va afinando la vista para que en cada paso que da, no se pierda ni un detalle; minuciosamente se va descubriendo cada llacta, cada frizo, cada ornacina y piezas; las cuales van develando la historia, el enigma de la rica forma de vida de nuestros antepasados.

Conforme vamos avanzando se torna más y más interesante; torreones, escaleras conservadas, santuarios con perfecta iconografía nos atrapan en un mundo pasado, en el mundo “perdido” de La Congona.

Sin embargo, todo ello no es suficiente, se busca saber más. Cual niños buscan un tesoro, queremos llegar a los mausoleos, al cementerio, queremos encontrar restos líticos. El equipo busca entre muchas cosas la Kallanka. Pero, ¿Qué es una Kallanka? nos preguntamos en silencio.

Hemos terminado el recorrido del sector 1 y raudos iniciamos el siguiente; nuestros ojos brillan ante los vestigios de más edificaciones. Desde aquí tenemos una vista panorámica del centro arqueológico, vemos todo el recorrido que hemos hecho. Una vez más nos damos cuenta de lo estratégico del lugar, pues es una prueba de que nuestros antepasados escogían las cumbres más altas para construir sus ciudadelas, desde donde tenían una vista total de sus dominios.

Seguimos avanzando cuesta arriba a lo que parece ser una loma, donde hay una explanada. ¡Aquí está!, ¡Aquí está! Se oye entre las voces del grupo. Los expedicionarios se frotan las manos, se les brilla los ojos; todos sus sentidos se encienden: ¡La Kallanka! Todo el equipo se ha puesto atento.

¿Qué es la Kallanka, profesor?, le preguntan. “La Kallanka es una edificación incaica, utilizada como un centro administrativo, también de recepción de tropas militares”, responde Jeff. Aquí se instalaba el séquito de la nobleza inca, aquí se realizaba el matrimonio de las hijas de los jefes o caciques con la corte inca; como una manera de socializar y estrechar los lazos; estrategias de expansión del imperio, agrega.

Es de precisar que la Kallanka y la plaza son espacios que indican la presencia incaica. La Kallanka tiene cinco accesos trapezoidales. Estas estructuras en un primer momento están asociadas al uso militar por parte del imperio incaico, pero también servían para las fiestas que ofrecía el inca donde se desarrollaban diferentes actividades, incluso matrimonio para afianzar las relaciones entre los locales y el imperio.

Volveremos para seguir contándoles más maravillas de Amazonas, no sin antes, si usted que está leyendo esta crónica y decide visitar el lugar, no dude de contactarme en San Francisco de Yeso para guiarlo en la gran y apasionante aventura que quiera emprender.

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