“Yo creo que antes de meterse en el universo personal hay que aprender la gramática del cine”

El cineasta Daniel Rodríguez Risco, fundó la UPN, Davi College, dejó el alto la valla como empresario y emprendedor. Pero, también alzó la valla en el cine peruano con la prolijidad de su cine.

Carlos Abanto: ¿Daniel Ro o Daniel Rodríguez, ahora?

Daniel Rodríguez: Daniel Rodríguez Risco, ahora (ríe).

CA: Se nota que hay un cambio dentro de tu filmografía  ¿Cómo ha sido la transición desde el colchón y el diente de oro a El secreto de las Siete semillas?

DR: Bueno, en realidad yo tengo cuatro largometrajes. Dos de ellos de un cine más personal y las otras dos de un cine más comercial. Las primeras dos películas las hice yo mismo, salieron de mi propia invención y de mi voluntad de hacerlas. Mientras que en el caso de las últimas dos que son: No estamos solos (que es una película de terror) y Siete semillas son películas hechas por encargo. Es decir, me contrataron en un caso para escribir y dirigir y en el otro solo dirigir. En cambio los primeros trabajos, tanto los cortometrajes como el acuarelista (que es mi primera película) y el vientre son películas personales. Que en el caso de las otras dos había productores interesados en que las películas fueran más comerciales y que tengan un público grande y masivo incluso que se puedan vender fuera del Perú.

CA: ¿Es innegable la influencia de David Lynch en tu cine?

DR: Totalmente (ríe). Ahora mismo hay una serie que está en Netflix,  la segunda parte de Twin Peaks. Que es el regreso de David Lynch, tiene 18 episodios y emiten uno por semana.  Yo lo espero con ansia, es una cosa que todos los días, me siento, miro y digo: “Llegará el capítulo o no llegará el capítulo”, hasta que por fin está ahí.

CA: ¿En El colchón hay mucha influencia de Eraserhead?

DR: ¿Eraserhead? Claro, es el trabajo de Lynch que hizo cuando era joven y estaba empezando. También te diría que Polanski. Hay unos cortos de Polanski que son casi mudos, El armario por ejemplo, donde hay estos dos tipos que agarran y cargan un armario ¡Es una maravilla!

CA: Claro, se nota en el peregrinaje que tiene el personaje al final de El colchón, cuando está cargando su colchón.

DR: Exacto. José Watanabe, este poeta que lamentablemente ya falleció y con el cual habíamos escrito un guion. Hace un tiempo me decía que El colchón es un corto impecable pero que tiene un error. Lo vio y me dijo: “Es un corto impecable pero tiene un error, en el momento  en que Gonzalo Molina (el actor del personaje) carga el colchón y hay un instante en que trastabilla. Debiste hacer que caiga al suelo como Cristo cargando la cruz y se levante y siga” (reímos). Ese es el error que Watanabe el poeta, le encontró  a la película, esto me dijo ya hace años y tengo un recuerdo muy lindo de ese comentario.

CA: Particularmente, Soy muy fanático de tu cine. Al margen de Armando Robles Godoy tengo dos directores preferidos: Aldo Salvini y tú.

DR: Muchas gracias. Claro, Aldo tiene un cine vital y crudo con una personalidad muy distintiva.

CA: Sin embargo, he notado que dentro de tu filmografía existe un elemento recurrente, casi un personaje más. Incluso, digamos que se ha vuelto parte de tu sello personal y que te diferencia. ¿A qué se debe el uso de “escaleras”?

DR: Vacíos, escaleras, puertas, ventanas; son como circuitos, cortinas también. Para mí, estos elementos son como conductos. Te cuento una pesadilla recurrente que yo tenía hace mucho tiempo atrás: “Yo estaba perdido en un hotel medio kafkiano y llegaba a un balcón que miraba a un salón de baile (lo que llaman un ballroom) donde había gente bailando un valse.  Me asomaba ahí, veía esto y el balcón estaba comunicado con el salón de baile por una escalera gigante que estaba sostenida por una cabeza dorada”. Me pase años de años teniendo esta pesadilla, de una forma esta escalera era para mí una especie de conducto desde mi inconsciente.

CA: Ahora queda claro. Uno podría pensar que es la influencia de Hitchcock, pero la verdad son maneras diferentes como abordan la escalera.

DR: Así es.

CA: ¿Cuál sería la filmografía básica según Daniel Rodríguez?

DR: Para empezar, hay una idea que cada vez que voy a un conversatorio (en fin) y estoy con otros colegas cineastas. Todos dicen: Haz tu propia película, invéntate, que salga de ti mismo, que sea una película personal, etc. Yo recomiendo lo contrario. Yo creo que antes de meterse en el universo personal hay que aprender la gramática del cine. Para mí una recomendación sería el cine de género. El cine de género tiene convenciones, por ejemplo, el thriller psicológico tiene 17 convenciones, el cine de terror tiene 21 o 22. Yo les recomendaría a las personas que recién comienza que vean bastante cine de género inicialmente, que escojan uno o dos directores por género y que aprendan las reglas. Que planifiquen su primera película o sus cortos en base a una estructura narrativa un poquito más clásica, que los ayude a aprender la gramática del cine para luego olvidarse de esas reglas y hacer lo que les da la gana. Porque al principio si comienzas a hacer y no tienes una referencia resulta mucho más difícil y terminan saliendo trabajos muy descompensados que no tienen una dirección.

CA: A demás que esto ayuda mucho a formar el propio estilo.

DR: Por supuesto. La gente siempre dice: “Uy… sobre qué voy a hablar ¿cómo comienzo?”. Mira una persona que se levanta de su cama y decide sacar la basura, dejarla afuera y en ello tiene una serie de obstáculos en el camino, ya es de por si un reto. Sacar la basura puede ser un corto muy interesante y sin diálogos, pero para eso hay que saber narrar. Por eso yo recomendaría escoger dos directores que a uno le gusten en cada género, dos de comedia, dos de terror, dos de drama, etc. Y estudiarlos, analizarlos.

CA: ¿Con que películas aprendiste a leer cine?

DR: Vi muchas películas, pero cuando ya estuve consiente que quería meterme a hacer películas y dedicarme a esto el resto de mi vida. Me sirvieron mucho los cortos de Polanski, sobre todo los cortos que no tienen diálogos. Pero la música y los efectos de sonido son tremendamente impactantes.

CA: ¿Definitivamente te encantó Repulsión entonces?

DR: Ah bueno (ríe), repulsión es una de mis películas favoritas. El personaje de Vanessa Saba en el vientre, el personaje de Adele H en la película de Truffaut, Tristana de Buñuel; son todas mujeres bellas, hermosas pero que por dentro están psicológicamente destruidas (no sé cómo llamarlo). Este concepto de la mujer hermosa pero que por dentro esta emocionalmente perturbada, es una de mis obsesiones (reímos).  Y para mí la Catherine Deneuve peruana es Vanessa Saba.

CA: Hablando de El vientre, que dicho sea de paso es una película sumamente perturbadora ¿Cómo nace?

DR: Si bien el vientre es una película que es un thriller psicológico que roza un poco el terror, es una película que hice para mi tesis en mi maestría de la universidad, luego la continúe escribiendo con mi hermano y finalmente la película se produjo y salió al aire. Justo ahora estoy trabajando en la secuela de El vientre 2, estamos escribiendo el guion con Katya Adaui que es una escritora muy inteligente y muy creativa. Y vamos a filmar la segunda parte (la secuela) en el próximo año, entonces estoy muy contento porque es un personaje que a mí me fascina. Y luego dentro de un año y medio vamos a filmar la precuela. El vientre es una película de cuatro horas y hasta el momento lo que se ha filmado y presentado es la mitad.

CA: ¿Algo tipo George Lucas?

DR: (Carcajadas) Pero no al propósito. Sino que sentí que el personaje todavía da para más, entonces vamos a ver el final de Silvia. Y en la primera película el personaje de ella que es la mala, la villana va a ser la víctima. Por eso es el origen del mal, como es que Silvia se convierte en Silvia.

CA: Sin duda vamos a estar esperando esas películas con ansia.

DR: Gracias.

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