Plata como cancha: ¿Libertad de ex-expresión?

“La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo.” Con estas poderosas palabras, Platón, quien con sus enseñanzas exploraba la justicia, igualdad, filosofía y política, no hace más que exponer la realidad actual dentro del escenario político peruano, y es que la instrumentalización de la justicia, en este caso las demandas contra periodistas, se ha vuelto un arma muy peligrosa a la profesión y derechos fundamentales como su libertad de expresión y libertad de información.

Esta última semana, la querella del ex candidato presidencial César Acuña contra el periodista Christopher Acosta por presunta difamación agravada relacionada al contenido del libro “Plata como Cancha” remeció los titulares al ser esta concedida. No nos detendremos en los hechos ni detalles del proceso, pues este espacio pretende más bien realizar un análisis respecto a los derechos fundamentales a los cuales, el resultado de esta sentencia, asienta un precedente peligroso y perjudicial a su contenido esencial.

En primer lugar, el derecho a la libertad de expresión resulta sumamente comprometido. Dicho derecho se encuentra reconocido en el artículo 2 inciso 4 de nuestra Constitución, el cual menciona la necesidad de expresar ideas y pensamientos a fin de poder relacionarse y expresarse de los demás su concepción o forma de entender la vida social. Éste protege todo tipo de forma expresión del pensamiento, ya sea oral o escrita, sobre cualquier tema, y mediante cualquier tipo de publicación social. Hablamos entonces de una libertad preferida, pero no por ello ilimitada, siempre en base a la ley y bajo medidas razonables y proporcionales. Ejemplo de ello resulta en la previsión de prácticas monopólicas por parte de medios de comunicación por lo fácil que resultaría censurar o accionar por intereses propios. Es por ello que la limitación derivada de la protección de derechos o bienes constitucionales con respecto a la libertad expresión, son: la protección del honor y dignidad de las personas; protección de la vida y seguridad; y, el hate speech. Entonces que debemos preguntarnos, si realmente se me ha mancillado alguno de estos derechos del señor Acuña mediante la información provista por el libro en cuestión. Para responder ello, cabe analizar un segundo derecho implicado.

A diferencia del anterior, el derecho a la libertad de información protege la información sobre elementos objetivos o hechos en su sentido más amplio, relacionada directamente a la labor comunicadora de proteger la búsqueda, difusión por medios adecuados y recepción de información veraz. Se habla entonces de la búsqueda y acceso a la información de cualquier tipo por los ciudadanos, siempre y cuando no lesione otros derechos o bienes de la Constitución. Atendiendo entonces al caso en cuestión, la información contenida en Plata como Cancha cuenta con citas de medios información y archivos públicos, debidamente sustentados, por lo que la vulneración de este derecho al censurar la información provista deslegitima el asentamiento del sistema democrático y la opinión pública.

Sin embargo, este fallo podría verse contrapuesto a la experiencia internacional, como lo es el caso Herrera Ulloa versus Costa Rica. Esta sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos trata sobre la condena desproporcionada y vulneración de derechos de libertad de expresión al periodista Mauricio Herrera, por ser condenado a cuatro cargos de difamación al reproducir en algunos periódicos europeos sobre presuntas actuaciones ilícitas de un diplomático costarriqueño. Dentro de las reparaciones dispuestas por la corte, se estableció reparaciones para dicho periodista, se instó al Estado a dejar sin efecto en todos sus extremos la sentencia emitida por el tribunal penal del primer circuito judicial y se establecieron y reafirmaron estándares referentes a nivel de expresión internacionales que sean de mucho relevancia para el estándar democrático y la libertad con respecto al rol de los medios de comunicación, además del mayor escrutinio público al que los funcionarios públicos se encuentran sometidos. No resultaría sorpresa que este fallo, al ser llevado a una corte internacional, siga este precedente y exponga la censura y vulneración de derechos que resaltan.

¿Qué se puede esperar entonces del fallo? Un precedente peligroso en demandas similares actuales y futuras para nuestro sistema judicial, en conjunto con una vulneración directa a los derechos previamente mencionados. Pero, ¿es realmente el citar fuentes públicas un ataque al honor o dignidad de una persona? ¿Resulta justo utilizar a la ley como medio de censura? Un razonamiento de este tipo no deja más espacio a la libertad de expresión que solo va perdiendo su esencia, y un cada vez más poderoso poder político que se va adueñando de aquella dama de los ojos vendados, con una balanza en una mano y una espada en la otra.

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