Por qué la moda no puede ignorar el último informe sobre cambio climático

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), publicado la semana pasada, es una lectura sombría. Los científicos han advertido de que debemos alcanzar el tope de emisiones de gases de efecto invernadero en 2025, a más tardar, para poder así tener una oportunidad de mantener el calentamiento global en 1,5C y evitar efectos catastróficos en todo el mundo.

Aunque el informe de 2,913 páginas puede parecer muy alejado del mundo de la moda, no es algo que se pueda ignorar, sobre todo porque el sector es actualmente responsable de entre el 4% y el 10% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero que inciden en el cambio climático a nivel mundial. ‘El informe deja claro en términos inequívocos que es necesario actuar de inmediato’, explica a Vogue Maxine Bédat, directora ejecutiva del New Standard Institute.

A pesar de que las marcas se han comprometido con el clima en los últimos años, un informe realizado en 2020 por McKinsey y la Agenda Global de la Moda reveló que las emisiones de gases de efecto invernadero de la moda aumentarán hasta los 2,700 millones de toneladas anuales en 2030 si no se toman más medidas. Incluso si la moda sigue adoptando iniciativas de descarbonización al ritmo actual, las emisiones seguirían siendo aproximadamente las mismas, el doble de los niveles necesarios para mantener el objetivo del Acuerdo de París de limitar el cambio climático y el calentamiento del planeta a 1,5C. Aunque la Carta de la Industria de la Moda de las Naciones Unidas para la Acción Climática incluyó un objetivo más ambicioso en Cop26 de reducir las emisiones absolutas en un 50% para 2030, sigue siendo un gran reto para la industria en general, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de las emisiones de la moda se producen en toda la cadena de suministro.

Peder Michael Pruzan-Jorgensen, director interino de impacto de la Agenda Global de la Moda, explica: ‘Lo que hemos identificado es que alrededor del 60% de los esfuerzos necesarios para que la moda se ajuste a la trayectoria de 1,5 grados centígrados se deben realizar en las fases iniciales de la cadena de suministro’. ‘Estamos considerando la transición a una moda más sustentable, con el 100% de energías renovables y también aumentar la eficiencia energética en todos los ámbitos’, nos comenta.

El nuevo acuerdo de la ONU hace referencia a la necesidad de eliminar progresivamente el carbón de las fábricas y de los proveedores, pero grupos de campaña como Stand.earth han criticado que no se comprometan a pasar al 100% de energía renovable en toda la cadena de suministros. Un informe reciente de Fashion for Good y el Apparel Impact Institute, por su parte, ha revelado que existe un enorme déficit de financiación de un billón de dólares para descarbonizar la industria de aquí a 2050.

‘Lo que tiene que ocurrir es una inversión mucho más significativa por parte de las marcas de moda para apoyar a los proveedores en el cambio de sus operaciones de combustibles fósiles a la energía renovable’, dice Muhannad Malas, responsable de la campaña climática de Stand.earth, ‘También tenemos que prestar atención a si las marcas de moda están abogando [por] los gobiernos y los responsables políticos en los países donde se concentra su cadena de suministro para hacer o desarrollar políticas que garanticen el rápido despliegue y el uso de las energías renovables en la red, en lugar de la exte sión del uso de carbón’.


Artículo originalmente publicado en Vogue UK, vogue.co.uk.

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