LA VIOLENCIA DE GÉNERO SE COCINA A FUEGO LENTO

Este proceso tiene como primera etapa el enamoramiento en la adolescencia. La violencia se da cuando uno de ellos ejerce un control y vigilancia constante de todas las cosas que la pareja hace. Es percibida como manipulación, control y denigración por parte del agresor hacia su víctima. Se empieza por alejarla de las amistades, postergar reuniones o incluso suspenderlas, se escucharán frases como “necesitamos un tiempo para los dos”, lo que termina por cambiar su ritmo de vida. El control del celular y las llamadas telefónicas se vuelven más intensas. Se quiere saber “con quién hablas”, “quiénes son tus contactos”, etc. Ella podría pensar “mi pareja me quiere mucho por eso está muy pendiente de mí”. Entonces, “por voluntad propia”, decide salirse de los grupos de WhatsApp para “evitar discusiones y malos entendidos”.  Él le pide el celular y le revisa las redes sociales, ella piensa que en la relación de pareja no debe haber secretos ya que “somos el uno para el otro”. Si ella tiene una actividad placentera como la danza, el teatro o la música a cuyo taller asiste desde hace tiempo, entonces se verá contra la espada y la pared, pues él empezará a planificar encuentros “románticos” precisamente en ese horario, el objetivo es convencerla, sistemáticamente, para que lo deje, la hace faltar una y otra vez y ella termina por abandonar lo que más le gustaba. El siguiente paso es tener un mayor control de las redes sociales, le inventa situaciones para que ella le entregue su contraseña, es ahí cuando empieza a manipular su cuenta personal. Ahora es él que a nombre de ella empieza a eliminar o publicar lo que quiere, “lo que conviene para los dos”. Pasa luego a controlar la forma de vestir, no le permite ropa que implique “mostrar mucho”, ya que ella debe vestir para él, como a él le gusta, entonces le impone una nueva moda, le escoge estilos y colores, decide cómo es que ella “se ve mejor”. Ella sigue pensando que él la quiere solo para sí y por eso “la cuida”. También habrá de cuestionarle su manera de ser, su espontaneidad, su alegría. Le dirá frases como: “tienes que moderarte”, “no me gusta que te rías mucho”, “llamas demasiado la atención”, etc.  Ella está ahora muy convencida que, si no accede a los requerimientos de él, podría pensar que no la quiere. Hasta aquí ha logrado cambiarle el ritmo de vida y su manera de ser, queda a merced de lo que él decida. Se priva de reuniones y paseos del colegio y reuniones familiares. Tienen sexo cada vez que él quiere, la obliga a hacer cosas impropias y ella accede para que “él se sienta bien”, está convencida que eso es amor. Ella no aprendió a decir “no”, le ha dicho sí a todo y sin darse cuenta se encuentra sumergida en un hoyo profundo y oscuro.

Por lo general, no perciben la violencia, porque ésta se ha ido “cocinando a fuego lento”. La manipulación, control y denigración conllevan a un profundo y muy frecuente maltrato psicológico a la mujer en la etapa de enamoramiento, lo cual se prolonga hasta la adultez. La mujer entra en una fuerte depresión producto de los insultos, humillaciones y baja autoestima, lo que puede conllevar posteriormente al suicidio o feminicidio. Cuando alguien dice cosas como “Si me amaras, deberías…”, esto constituye una advertencia de posible maltrato y es una señal de que tu pareja intenta manipularte.

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(*) Psicólogo-psicoterapeuta.

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