LA HISTORIA DE CÓMO SE CONSTRUYÓ EL SANTUARIO DE FÁTIMA EN SANTA APOLONIA

El santuario o capilla de nuestra señora de Fátima, pretende replicar el original existente en Portugal, donde se da valor a la presentación de la Virgen María a tres pastorcitos. El padre Conrado Mundaca Peralta, fue su impulsor, y hoy esta capilla tiene 72 años, formando no sólo parte de la historia católica de Cajamarca, sino también del paisaje. Una de las fotos más representativas de la ciudad es el cerro Santa Apolonia, y ahí imponente la capilla y la cruz del siglo.  Uno de los personajes clave de la construcción de este santuario fue el albañil Marcos Huaccha López.

 

De ladrillo en ladrillo

Blanca Rabanal Aliaga, es una fiel católica que al conocer de cerca al padre Mundaca, narró en el libro en su memoria, algunos pasajes de la construcción del santuario, ella recuerda cómo la llegada que tenía el padre Mundaca con los niños y jóvenes de diversas escuelas y colegios, llegó a convencerlos para colaborar con la construcción de esta capilla en honor a la Virgen María.

Recuerda largas filas de niños y jóvenes portando sus ladrillos, para con ellos edificar esa obra de arquitectura, en la que además muchos cajamarquinos ocupaban si tiempo libre en ir hasta la colina para apoyar como obreros llevando material o ayudando a sacar el desmonte.

“Era una muestra de alegría impresionante, nadie iba obligado, todos los que colaboraban lo hacían de corazón” señala Blanca Rabanal.

 

Los primeros pasos

El encargado de hacer los planos había sido el ingeniero Luis Arrunátegui, y el albañil fue el maestro Marcos Huaccha López, de quien Blanca Rabanal, recuerda su entrega y disposición, ya que todos desarrollaban cada una de sus funciones de manera incondicional, pero siempre motivados por el padre Mundaca “el hizo que algo que parecía sobrenatural se convierta en algo humano y natural” cuenta la señora Rabanal.

Pasaron dos años y medio para que la labor culmine, y es así que el 12 de octubre de 1954, se inaugura el santuario, y por coincidencia esa fecha se recuerda la última aparición de la virgen de Fátima a los pastorcitos. Desde esa fecha todos los 12 de mayo, previo a la celebración del 13 de mayo, fecha de la primera aparición de la virgen a los tres pastorcitos, el graderío de Santa Apolonia, desde Junín hasta el santuario “se convierte en un haz luminoso alumbrado por los farolitos que confeccionan los estudiantes de distintas escuelas”.

 

Santa Teresita y San  Ramón los protagonistas 

Ana María Roncal Vargas, también es una de las que cuenta su experiencia en la construcción del templo de Santa Apolonia: por el año 1953, narra que estudiaba en el colegio Santa Teresita, hasta donde llegó una hermana de Filipinas, para formar el primer grupo de la Legión de María, a la que ella y otras de sus compañeras se apuntaron para participar, siempre bajo el acompañamiento del padre Mundaca.

“Fue él quien en una reunión con todas las alumnas de Santa Teresita ese año, nos dijo que, si en verdad queríamos ser legionarias, y a la respuesta de la mayoría que sí, dijo que nos pondría a prueba. Teníamos que participar de la operación ladrillo. Junto a los alumnos del colegio San Ramón, donde también enseñaba, debíamos llevar todos los sábados por la tarde, un ladrillo cada una, además de un costal” cuenta la señora Ana María.

Ya en el cerro Santa Apolonia no sólo dejábamos los ladrillos de manera multitudinaria, sino que además debíamos hacer una tarea adicional, entre ellas usar los costalillos que nos pidió para llevar el desmonte que se juntaba por la construcción.

 

Marcos Huaccha López – obrero y protagonista

El padre Mundaca cuenta en uno de sus testimonios que conoció a Marcos Huaccha López, quien la vida providencialmente lo puso en su camino para trabajar desinteresadamente en la construcción del santuario y es ahí donde narra “como guardián, la primera tarea que le correspondió hacer es una

caseta de madera para que se encargue de cuidar y trabajar en la construcción del templo”. Se lee en el libro “RP Conrado Mundaca Peralta. Vida, Obra y testimonios”

Es desde ese entonces que el padre Mundaca entrega este predio a la familia Huacha López, porque fue él quien construyó la capilla, recibiendo un jornal simbólico para que pueda sobrevivir. “No hicimos ningún contrato, porque él sabía que iba a trabajar para una obra de bien”.

“Comenzó su trabajo solo, abriendo las zanjas para las primeras zapatas de las columnas, rara ve lo acompañaban algunos peones” contó el padre Mundaca concluyendo que “Él era el maestro de obra, el capataz, técnico que interpretaba los planos y el peón para los trabajos más duros y cansados”.

Él también fue el encargado de construir la cruz que descansa sobre el templo, lo hizo con el mismo material y el mismo entusiasmo. Se estima que la inversión para la construcción de la iglesia fue de 150 mil soles, los que se reunieron de distintas formas. Como por ejemplo con una alcancía que se colocaba en la iglesia Catedral y que muchos aportaban sabiendo que era para la construcción de la capilla “lo curioso es que lo reunido siempre alcanzaba con las justas para la semana, nunca nos faltó o nos sobro” narra el padre Mundaca. Pero también se recibían donativos directos de dinero y objetos o animales, los que eran rifados.

Cuando Marcos Huaccha murió fue velado en el santuario, con la participación de muchos que saben de la importancia de su trabajo.

En una de las fotografías de la construcción de la capilla de Santa Apolonia, el reverendo padre Mundaca escribió de puño y letra. “Se construirá una caseta para el guardián del santuario”.

 

Capilla de fe

Desde entonces, la capilla no sólo se viste de fiesta en mayo, sino que además es espacio para actividades especiales, y espacio para la reflexión. Es en ese santuario que el padre Mundaca celebró el 50 aniversario de su ordenación como sacerdote.

“Hoy el santuario de la Virgen de Fátima es símbolo de solidaridad y justicia, y los que tenemos como ejemplo a nuestra madre santísima lo sabremos comprender” comenta Blanca Rabanal.